Carlos Franganillo, director de informativos de Telecinco: "Si cedemos al clic estaremos cavando nuestra propia tumba"
Unos auriculares y una frase. Así resumía El Roto en una viñeta de El País el clima informativo de los últimos años: “Cada uno escuchaba su emisora favorita para mantenerse uniformado”. "Nunca había sido tan fácil acceder a noticias distintas y, sin embargo, resulta cada vez más sencillo quedarse en un relato que confirma lo que uno ya piensa", advierte ahora Carlos Franganillo, director de informativos de Telecinco. "Es cavar la propia tumba del periodismo", añade.
Estos temas fueron algunos de los tratados en la XXIII Jornada Nacional de Periodismo de la Asociación de Periodistas Europeos (APE), en colaboración con la Fundación Diario Madrid, en la que estuvo presente la Escuela de Unidad Editorial (ESUE) y a la que asistieron los alumnos del Máster en Periodismo, Investigación y Nuevas Herramientas Digitales de El Mundo. En la primera mesa, moderada por Montserrat Domínguez, intervinieron Marta García Aller, directora de La Brújula de Onda Cero; Carlos Franganillo, director de informativos de Telecinco, y Miguel Jiménez, director adjunto de El País.
Domínguez abrió el debate recordando que Internet “rompió la jerarquía” y que quienes se creían “imprescindibles y los guardianes de la verdad” recibieron “una cura de humildad”. Ahora “estamos todavía un poco sonados”, admitió la periodista. Algo con lo que estuvo de acuerdo García Aller, sosteniendo que “para estar informado hay que acceder a diferentes puntos de vista de un mismo hecho que no tiene un relato único”.
Jiménez defendió también que las líneas editoriales “son sanas” y lo ilustró con el 'Clásico' de la noche anterior. "Los aficionados del Real Madrid leen Marca y As; mientras que los del FC Barcelona, Sport y Mundo Deportivo", expuso. “Los hechos que eliges y la forma en que contextualizas esos hechos cambian mucho el relato que haces de la realidad”, subrayó.
Franganillo, por su parte, alertó de una “uniformidad en el ruido”. Según él, gracias al periódico en papel, antes uno podía acabar leyendo una sección que no le interesaba. "Ahora esas puertas te las cierras tú mismo porque tienes el poder de elegir tu propia aventura a cada paso que das”, dijo.
El cambio del paradigma informativo actual, según Jiménez, sucedió en octubre de 2022, cuando Elon Musk compró Twitter y suprimió la verificación y la moderación: “Hinchar y hacer dinámicas de caos y de desestabilización es simplemente más rápido que hacer un reportaje que te llevará dos semanas”. Franganillo pidió a los medios no ceder a “ese clic fácil”. "Si lo hacen, estaremos cavando nuestra propia tumba”. Finalmente, García Aller reclamó a los jóvenes periodistas que conserven “algo que ellos no tienen: la credibilidad”.
Quién polariza a quién
La segunda mesa, moderada por Vicente Vallés, director del informativo de noche de Antena 3, abordó la polarización con Rafa Latorre, director de Más de uno de Onda Cero; Nacho Cardero, director de El Confidencial, y Margarida Davim, periodista de política de la revista portuguesa Visão y comentarista de CNN Portugal. La duda de partida: ¿qué fue antes, la polarización de los medios o la de la política?
Davim abrió el coloquio con una historia personal en la que explicó que Visão cayó en quiebra, con una deuda de 30 millones de euros, y su redacción de solamente 12 periodistas decidió luchar. Consistió en una campaña de crowdfunding “con cero euros de inversión” que recaudó 200.000 euros en 10 días. Un año después, la revista ya ha superado el 20% de venta en papel. “Nuestra victoria no es la victoria de un título, tampoco de un grupo de periodistas, es la victoria de los lectores”, dijo. “Yo no creo en la neutralidad periodística”, afirmó, y defendió “un periodismo comprometido, pero no partidario”.
Cardero explicó que El Confidencial, en pleno aniversario por sus 25 años, se publica bajo “un boicot institucional” desde que saltaron los escándalos del PSOE en febrero de 2024. A esa presión se suman el “divorcio” con redes y buscadores y la llegada de la inteligencia artificial: “De diez tareas que hacían los medios, ahora ocho las hace la IA”, apuntó.
Latorre pidió distinguir conceptos: “Polarización no es sinónimo de participación, ni participación es sinónimo de crítica”. "La polarización es una especie de atajo mental que te coloca en una trinchera y te lleva a perdonárselo todo a los tuyos", explicó. Sin embargo, Vallés recordó que en los años 20 y 30, sin Internet y redes, España ya estaba polarizada y acabó en una Guerra Civil y una dictadura, y por eso duda de quien dice estar “perfectamente informado a través de las redes sociales”: “No sé si información y redes sociales caben en la misma frase, pero para mucha gente sí”. En este sentido, Davim apuntó que “hay una mezcla de culpas, no hay un culpable” y que la salida pasa por adaptar los contenidos del periódico a las redes sin renunciar al rigor: “Escribir bien para las redes se puede hacer”, sentenció.
Periodismo y literatura frente al poder
La conversación de clausura reunió a Karina Sainz Borgo, novelista y periodista de ABC y antigua alumna del máster de El Mundo, con el escritor nicaragüense y columnista de El País Sergio Ramírez. Este recordó que los propietarios de los medios latinoamericanos mantenían un pacto tácito con sus periodistas: “Si el periódico no jugaba a ser independiente y ser crítico con el poder político, no se vendía”. No obstante, hoy, la película ha cambiado.
Sainz Borgo explicó que la amenaza a la institución informativa “ya no parece un elemento exclusivo”, con figuras como Trump que amenazan a los periodistas “directamente desde la Casa Blanca”. Ramírez describió un escenario en el que los impresos se encogen, los digitales pelean a la defensiva con pódcast y youtubers y “los tecnoligarcas” tienden a controlar grandes medios, como Musk con X o Bezos con The Washington Post.
Para ilustrar el otro extremo, Ramírez habló de su país, Nicaragua. "Desde 2018, 400 periodistas resultan exiliados, los medios independientes fueron asaltados o confiscados y surgió una prensa clandestina que elabora desde fuera”. Donde falta información, recordó Sainz Borgo, “cunde el rumor y el desorden”. Los gobiernos autoritarios, según él, casi no leen: “Se interesan por la literatura cuando se sienten ofendidos y entonces, ejercen actos de venganza contra los libros, quemándolos, o contra los escritores, exiliándolos”. Es más, él vive su segundo exilio.
Sobre la IA, Ramírez dijo que “está en su etapa de pañales”, aunque ya hay jurados literarios que han premiado obras escritas por una máquina sin saberlo, y “un lector puede disfrutar de un libro escrito por la inteligencia artificial igual que si fuera escrito por un ser humano”.
Al pedirle un consejo para los estudiantes, Ramírez no dudó: hablar “desde el mundo analógico”, aunque él se esfuerza por ser “un migrante digital”. Para él es “una necesidad ir a un estante, sacar un libro, abrirlo, olerlo...”. Y fue más contundente: “Yo creo que la prensa escrita va a desaparecer, desgraciadamente”. La solución, dijo, está en “seguir siendo analógico y esforzarse también por vivir en el mundo digital”, para que los nacidos en ese entorno puedan pasar a otro donde “se pueda leer con tranquilidad”.
