Si buscamos en el diccionario la definición de oratoria, nos encontramos con algo así: es el arte que consiste en hablar en público con elocuencia. Esta elocuencia servirá, entre otras cosas, para persuadir o conmover a aquellas personas que nos están escuchando. Es, por tanto, una habilidad muy interesante para los profesionales de la comunicación; y es que el estudio de la oratoria nos permite aprender a expresar correctamente las ideas, logrando así que la audiencia interprete correctamente nuestro mensaje.

¿Qué se consigue con una buena oratoria?

Consiguiendo una buena oratoria, la persona en cuestión será capaz de contar con un vocabulario adecuado para cada situación, o mejor dicho, aprenderá a adecuar el discurso en cada situación y con cada receptor concreto.

Tener una buena oratoria también ayudará al comunicador a expresarse de una manera correcta., estructurando su discurso de forma que quede claro y sea accesible para su público.

La oratoria también permite que el timing del discurso sea completamente adecuado. Asimismo, obtener nociones de oratoria hará que se rompa con el bloqueo que genera el temido pánico escénico.

La oratoria como talento aprendido

Tendemos a pensar que la oratoria es algo innato, y si bien es cierto que hay personas que dominan mejor este arte de una forma sencilla y fácil, es una habilidad que puede desarrollarse con herramientas y trabajo.

Hay cursos especializados en comunicación, como los que podemos encontrar por ejemplo en la Escuela de Unidad Editorial, que pueden ser muy interesantes a la hora de trabajar nuestra oratoria. Cursos enfocados a comunicadores con una metodología con orientación 100% práctica que nos dará muchísima más soltura en esto de hablar ante un gran público.

Aprender sobre oratoria implica aprender sobre el discurso en sí y su construcción. Así, podemos entender que un discurso básico estaría compuesto por tres partes muy claras y diferenciadas en las que se aplicarán diferentes técnicas.

Por un lado, tenemos la introducción o presentación. Una parte esencial para “enganchar” al receptor. En el desarrollo del tema viene el grueso del discurso, mientras que la conclusión es la parte más delicada, esencial para poder afianzar el objetivo de un buen discurso.

Cómo evitar los miedos

La oratoria implica también vencer todos esos miedos que surgen a la hora de enfrentarse a hablar en público. Recordemos que tener una buena capacidad de comunicación y facilidad para hablar en público puede abrirnos muchísimas puertas laborales, por lo que es una disciplina a la que deberíamos prestar atención. No obstante, ¿qué podemos hacer con estos miedos?

Vencerlos pasa por una gran práctica. Ensayar nuestros discursos tantas veces como podamos delante, incluso, de personas diferentes, siempre será una ayuda extra.

La respiración es otro de los temas que se estudia en cualquier preparación para la oratoria. Es importante hacer ejercicios de respiración que nos ayuden a aliviar todos nuestros nervios e incluso a proyectar mejor la voz.

En cuanto a la estructura del tema y el tema en sí, lo primero que hay que hacer es documentarse muy bien. Un discurso no solo debe plantearse con seguridad, es importante creer en lo que estamos diciendo. Conocer del tema que hablamos nos dará muchísima más seguridad. Además, también será esencial el comienzo. No exageramos si decimos que el comienzo determinará en gran parte si el resto del discurso va o no bien.

Las mejores técnicas para la oratoria

En cuanto a las técnicas que podemos aplicar, aunque, como comentábamos, la mejor opción es aprovechar los cursos especializados en comunicación, aquí va un pequeño resumen::

  • No memorizar, por ejemplo. Si memorizamos y nos quedamos en blanco, entraremos en pánico absoluto. Es mejor hablar desde la naturalidad.
  • El lenguaje no verbal es también muy importante. Como buenos comunicadores, debemos saber que la palabra no es la única forma de conectar con el público. En los discursos frente a un gran público, nuestra forma de movernos o de gesticular podrían ser la clave para conectar con nuestra audiencia.
  • ¿Es mejor estar quietos? No, lo cierto es que moverse a lo largo del escenario, siempre que sea posible, hará que nuestro discurso sea mucho más dinámico y atractivo para el público.

¿Qué cursos pueden ser útiles?

Cualquier curso en el que se haga hincapié en el discurso oral. Por ejemplo, el curso Comunicación Interna: Aportación de valor y tendencias, es muy interesante para los profesionales de la comunicación que buscan especializarse en la interrelación dentro de las compañías; y es que la comunicación interna de las empresas ha variado muchísimo. Ya no se busca únicamente suministrar información. Ahora se necesita generar conversaciones para reforzar los valores y la reputación de la misma. Un curso de estas características se apoya en la oratoria para poder comunicar mensajes precisos de la manera más concreta.