La industria de la moda es una de las actividades económicas más influyentes. Mediante la moda los consumidores mostramos nuestra personalidad, retos o psicología, al tiempo que nos lucimos y de cara al exterior. Tal es su área de influencia que, de un modo u otro, prácticamente todas las profesiones del mundo están influidas por la moda: hostelería, fotografía, cine, mundo empresarial…

Los medios de comunicación mantienen una relación diferenciada y especial con el mundo de la moda. Por un lado, los medios se han especializado en comunicación sobre moda, es decir, áreas informativas enfocadas al estudio y opinión de las tendencias. Por otro, los medios facilitan e incrementan el consumo de moda. Ambos aspectos los convierten en una pieza indispensable para la supervivencia del sector.

Moda y comunicación: dos caras de una moneda

Antes de ahondar en la relación existente entre moda y medios de comunicación, es importante que entendamos a qué nos referimos cuando hablamos de moda. Desde un punto de vista sociológico, es un fenómeno social mediante el cual la sociedad impone una serie de prendas, complementos y adornos estéticos adaptados al tiempo en el que surgen. En la práctica, ello significa que la moda cobra sentido dentro de un contexto determinado, una sociedad y unas normas vigentes.

Por esta razón, y pese a la creencia popular de que la moda es algo banal e innecesario, el modo de vestirnos y arreglarnos es una herramienta que puede perseguir diferentes fines, desde mostrar nuestra personalidad y gustos hasta rebelarnos contra unas costumbres impuestas con las que no estamos de acuerdo. Esto sucedió, por ejemplo, en el siglo XX con ciertas mujeres que rechazaron el uso del sombrero en público, conocidas como «Las Sinsombrero». De igual modo, son numerosos los estudios que han demostrado la influencia de la moda en la autoestima. En este caso, la moda no debiera entenderse como elemento de presión social, sino como mecanismo para descubrirse a uno mismo y supeditarse al entorno, es decir, lucir como uno desea.

Por lo tanto, además de su principal utilidad, la moda es, per se, un medio para transmitir un mensaje. En este sentido, no es de extrañar que las empresas especializadas en la comunicación de información comprendieran desde época temprana la importancia de este sector, alimentándose de él y, al mismo tiempo, fomentando su consumo.

El momento clave

Las tendencias de cada época deben entenderse dentro de unos estándares y costumbres propias del momento. Esto explica que la industria de la moda cobrase fuerza a partir de la segunda mitad del siglo XX, cuando las sociedades cambiaron su manera de pensar y la mujer cobró independencia. Fue entonces cuando los medios de comunicación concedieron una vital importancia a la industria de la moda y esta, por su parte, entendió la necesidad de contar con los medios.

A través de la publicidad en revistas, televisión y cine, los medios de comunicación eran capaces de crear tendencias y provocar que ciertas prendas se agotasen rápidamente. Las modelos, actrices y famosas eran las encargadas de lucir los diseños de la industria, los cuales se trasladaban al público general mediante soportes informativos.

La irrupción de las redes sociales

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Pero ¿y qué ocurre en la actualidad? En el siglo XXI, la comunicación de moda sigue jugando un papel tan importante como en el pasado. Las revistas especializadas, agencias de moda o medios de comunicación cumplen una función imprescindible en el fomento de tendencias de belleza y la aceptación por parte del público.

Por si ello fuera poco, Internet ha traído un nuevo canal de comunicación para los medios: las redes sociales. En nuestros días, medios y agencias de comunicación contratan por elevadas sumas de dinero a influencers con miles de seguidores. La razón de estas contrataciones estriba en el propio nombre por el que se las conoce: influencers. Estos perfiles, mayoritariamente femeninos, son capaces de agotar prendas de ropa en cuestión de horas, una influencia que la industria de la moda aprovecha a través de los medios. De hecho, cada vez es más usual la colaboración por parte de una influencer con medios tradicionales de moda, como revistas o páginas web.

Estudios sobre la comunicación de moda

Pero las influencers no son la única herramienta que han encontrado los medios para cumplir su labor de creadores de tendencias. Así, los medios de comunicación poseen sus propios perfiles en redes sociales, los cuales se adaptan al público al que se dirigen. Así ocurre, por ejemplo, con prestigiosas revistas como Telva o Yo Dona.

Estas revistas, que cuentan con su propia formación personal, un Máster especializado en Comunicación y Moda, han comprendido que los medios de comunicación, lejos de perder influencia en el mundo de la moda, han adquirido nuevos canales para conservar o agrandar dicho influjo.

No obstante, para ello es necesario entender los canales de difusión y las oportunidades que brindan a la moda, unos conocimientos que se adquieren mediante la formación específica en comunicación de moda.