La producción y consumo de recursos naturales ha aumentado significativamente durante los últimos 50 años, debido principalmente a la mejora de nuestro nivel de vida y al crecimiento demográfico. Los patrones de producción y consumo en la sociedad actual se basan en el modelo tradicional de economía lineal, donde las materias primas se extraen y luego se transforman en productos que se utilizan hasta que finalmente se descartan como desechos, sin tener en cuenta la huella ambiental y sus consecuencias. La economía lineal es un modelo completamente insostenible en un mundo finito de recursos limitados, siendo responsable en gran medida del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y el agotamiento de los recursos.

Si se mantiene el modelo de economía lineal, la humanidad necesitaría el equivalente a casi tres planetas para satisfacer sus demandas alimentarias y energéticas en 2050, cuando se prevé que la población mundial alcanzará los 9.600 millones de personas. El aumento acelerado de la explotación de recursos exige un replanteamiento económico, lo que ha impulsado la transición hacia una economía circular en Europa. Este modelo de producción y consumo desvincula la actividad económica del consumo de recursos finitos, y su objetivo es que el valor de los productos, materiales y recursos se mantenga en la economía durante el mayor tiempo posible. La producción de residuos se reduce al mínimo, de modo que su huella ambiental tiende a ser menor que la del modelo tradicional.

El modelo de economía circular se basa en tres principios: eliminar los residuos y la contaminación, hacer circular los productos y materiales, y la regeneración de la naturaleza.  Esto implica rediseñar productos para que sean más duraderos, reutilizables, recuperables y reciclables, con el objetivo de que se mantengan en circulación el mayor tiempo posible. Al maximizar la vida útil de los productos y materiales y eliminar los desechos en el diseño, la circularidad reduce la demanda de materias primas y el impacto ambiental asociado con su obtención. Más allá del diseño de los productos, este modelo de producción y consumo conlleva un cambio en la forma en que la sociedad consume y usa los bienes y servicios.

El plan de acción de economía circular de la UE

La Comisión Europea, una de las siete instituciones de la Unión Europea, publicó el primer plan de acción de economía circular en el año 2015. Dicho plan incluía un total de 54 medidas que el organismo europeo consideraba necesarias para avanzar en la transición hacia la economía circular en la UE. En enero de 2021, la institución aprobó un nuevo plan de acción de economía circular, dentro del Pacto Verde Europeo, que tiene como objetivo lograr una economía completamente circular, ambientalmente sostenible, libre de tóxicos y sin emisiones de carbono para 2050. A pesar de ello, cada país ha desarrollado una hoja de ruta nacional para implementar las directivas europeas sobre economía circular.

Países Bajos, Dinamarca, Suecia, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, España son los países que lideran el cambio en economía circular en la UE. Los Países Bajos están a la vanguardia con multitud de iniciativas. Una de las más reconocidas es la estrategia nacional ‘Una economía circular en los Países Bajos para 2050’, desarrollada y publicada por el Ministerio de Infraestructura y Medio Ambiente y el Ministerio de Asuntos Económicos en 2016. Esta estrategia establece una serie de medidas para gestionar las materias primas, productos y servicios de forma más eficiente. El Gobierno holandés espera reducir el uso de recursos en un 50% en 2023 y contar con una economía 100% circular y libre de residuos en 2050.

La importancia de la formación en economía circular

Las empresas juegan un papel importante en la transición a una economía circular, ya que deben centrarse en la prolongación de la vida de los productos y desarrollar diferentes maneras de reducir, reutilizar y reciclar. Este modelo de producción y consumo también representa una gran oportunidad para las compañías, reduciendo costes y riesgos para el negocio; abriendo puertas a nuevos mercados y la posibilidad de aumentar la participación en el mercado actual; impulsado la innovación, atrayendo talento y alineando la marca con las expectativas de los consumidores. Adoptar este nuevo enfoque no es una tarea sencilla, debido a que el pensamiento económico lineal sigue siendo dominante. Por este motivo, la formación es imprescindible para adquirir las competencias necesarias con el objetivo de diseñar, implantar y evaluar estrategias de economía circular y desarrollo sostenible en los procesos organizativos.

En España, la Escuela de Unidad Editorial, el centro de formación más importante del país, ofrece junto a la Universidad CEU San Pablo un Máster en Economía Circular y Desarrollo Sostenible. Una formación imprescindible para liderar la transición hacia el modelo productivo y de consumo que la sociedad y el mercado demandan. Todo ello gracias a un programa, que se puede cursar tanto en modalidad online como semipresencial, que prepara a los participantes para que puedan participar en el diseño de un futuro encaminado al desarrollo sostenible.